martes, 13 de septiembre de 2011

¿Te permites pedir ayuda?



Es bastante habitual relacionar el hecho de pedir ayuda con la sensación de sentirnos débiles e incapaces de solucionar nosotros mismos lo que nos está sucediendo. Sin embargo, es una gran muestra de valentía el hecho de querer comprender y afrontar nuestras dificultades.


Enfrentar una crisis, una situación dolorosa, supone entrar en un lugar desconocido, con el que nos sentimos confusos, y que, lógicamente, nos asusta. La cobardía no es el miedo, sino el hecho de no quererlo sentir, ni mirar. De esa manera le damos más fuerza al fantasma de lo temido y eso nos resta energía.


La valentía, por el contrario, requiere darse cuenta del miedo que sentimos, eso nos permite conectar con lo real, miramos y plantamos cara a lo que ocurre. Con ello nos fortalecemos porque desarrollamos nuestro coraje.




Buscar ayuda es también reconocer nuestros límites, eso muestra nuestra madurez como personas, puesto que sabemos hasta dónde alcanzamos con nuestras manos y hasta dónde necesitamos de la mano de los demás. 


Desear nuestro bienestar y buscar la manera de conseguirlo es la mayor muestra de amor hacia nosotros mismos. Representa tener una gran confianza en que puedo alcanzar la felicidad, recuperar la vitalidad y la seguridad y mejorar todos los aspectos de mi vida. 


 

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